La Bodega Pinto Polo se enclava en la provincia de Toledo, en unos parajes de terreno limoarenoso en donde se han podido adaptar variedades nobles como el Riesling.

No se trata de una bodega industrial. Al igual que en el vino elaborado, el concepto es puramente artesanal, con producciones limitadas (8.000 botellas). De hecho, el edificio de la bodega es una de las dependencias de la antigua casa familiar.


Bodega Pinto Polo tiene el empeño de ir desde la viticultura la enología mejorando manifiestamente la presencia de vino blanco de alta calidad en las tierras castellano manchegas.